
Dado que se ha llegado a tomar mayor conciencia del calentamiento mundial que nunca antes —y que los gobiernos tratan de encontrar soluciones realistas para resolver este enorme problema— el combustible bioetanol está ocupando un lugar muy prominente como sustituto de combustibles convencionales. Actualmente, la mayor parte del bioetanol para combustible se produce procesando o bien maíz, o bien azúcar, pero la verdadera solución podría residir en una planta menos conocida, jatropha. El Brasil ha sido pionero en la producción de etanol para combustible procesando el azúcar, mientras que los Estados Unidos se han basado en su gran cosecha de maíz como fuente de etanol, y ambos países contribuyen con más de la mitad al suministro mundial. En 2005, en el Brasil solamente se produjeron combustibles biológicos (etanol y biodiesel combinados) por valor de 5.400 millones de dólares, y la producción mundial se estima en 48.000 millones de litros (Biofuel Market Worldwide (2007-2010) www.canbiotech.com).
Los precios mundiales del petróleo crudo, bajo presión por diversos factores, son inestables y han superado mucho los niveles del decenio de 1990. Esto perjudica en mayor medida a los países más pobres (Informe sobre Desarrollo Humano 2005). Los altos precios del combustible redundan en que se deniegue a los pobres del mundo un acceso costeable a mecanismos y artefactos que pueden facilitar mucho la vida. Los países más pobres suelen depender más que los más ricos de las importaciones de petróleo. Al mismo tiempo, la mayoría de las industrias de los países pobres consumen mucha energía y sus automóviles y viviendas tienen menor eficiencia energética. En consecuencia, los países de bajos ingresos gastan una porción de su ingreso nacional dos veces superior a la de los países desarrollados para sufragar el petróleo importado (Banco Mundial). Un aumento del precio del petróleo crudo de 10 dólares EE.UU. por barril elimina medio punto porcentual del crecimiento económico en los países occidentales; en los países más pobres, esa reducción es casi tres veces superior.
Las dos fuentes principales de bioetanol para combustible —maíz y caña de azúcar— tienen un gran inconveniente: desvían fuentes de alimentos para destinarlas a combustible de vehículos. En los Estados Unidos, debido a la gran proporción de la cosecha de maíz destinada al mercado de bioetanol combustible, ha aumentado pronunciadamente el precio del maíz. Este robusto alimento básico también ha aumentado de precio para los pobres en otros países, como México. Según algunas estimaciones, al cabo de unos pocos años, las centrales de procesamiento de etanol consumirán hasta la mitad de la producción nacional de maíz en los Estados Unidos (Foreign Affairs). Para llenar el tanque de combustible de un vehículo deportivo (sports utility vehicle, SUV) con etanol puro se necesitan 450 libras de maíz, es decir una fuente de calorías suficiente para alimentar a una persona durante un año.
Por esa razón, son muchos quienes propugnan utilizar, en cambio, un arbusto frutal de la India, no comestible, llamado jatropha, como mejor solución. El fruto es similar a una toronja y contiene tres semillas, del tamaño de ciruelas. Cada semilla contiene un 37% de aceite que puede convertirse en biodiesel. La duración de cada jatropha, arbusto de la familia de las euforbiáceas, es de 50 años. Produce frutos varias veces por año y cada cosecha es de cinco a ocho frutos. Dado que no es comestible, el aceite se utiliza mayormente para fabricar jabón y barniz.
El año pasado, el Ministro de Ferrocarriles de la India, Lalu Prasad Yadav, asignó prioridad al cultivo de la jatropha en las playas ferroviarias en desuso. Este año, la compañía brasileña de biodiesel, Biomasa, se propone plantar dos millones de hectáreas con jatropha, y se piensa que la cosecha será superior a la de caña de azúcar como fuente principal de bioetanol en el Brasil.
Entre las ventajas de la jatropha cabe mencionar su naturaleza resistente: no requiere plaguicidas, abonos ni riego y tiene gran resistencia a las sequías. Una única planta de jatropha produce un litro de biodiesel por año durante 40 años, y el rendimiento es de 1.300 kilogramos de semillas por hectárea y por año. Quienes propugnan el cultivo de esa planta esperan ver arbustos de jatropha junto a los cultivos existentes, pues un acre produce 100 litros de combustible por año.
Será necesario superar algunos aspectos negativos del cultivo de jatropha como fuente de combustible. Actualmente, debido a su alto nivel de acidez, sus semillas se degradan rápidamente en ámbitos húmedos (frecuentes en gran parte de los países del Sur) cuando están expuestas al aire. Los tanques de acero utilizados para su almacenamiento requieren aislamiento mediante una capa de nitrógeno para prevenir la absorción de agua. Durante la etapa del procesamiento (llamado transesterificación), se obtienen grandes cantidades de glicerina como producto secundario. La demanda de glicerina es baja y su descarte es un problema. Además, el resto es una torta carente de valor o de uso. Para que sea económicamente atractivo cultivar la planta en la India, por ejemplo, será necesario que los agricultores reciban cuatro rupias por kilo de semilla; en consecuencia, un litro de biocombustible costará 50 rupias, importe que actualmente se considera demasiado alto. Los impulsores de la jatropha están exhortando al Gobierno a que otorgue subsidios para el despegue de iniciativas de producción y el logro de precios competitivos.
En Ghana, los agricultores en pequeña escala ya se han rebelado contra el cultivo de jatropha. Dicen que, dado que el aceite no es comestible y el cultivo los deja a merced de los precios que fijen las refinerías, no quieren asumir ese riesgo.
Wisdom Yao Adjah-Cudjoe, representante de los agricultores que cultivan cereales, dice: “Lo que podría alentar a los agricultores a aventurarse a cultivar jatropha serían medidas para garantizar los precios, como ocurre con el cacao”.
En África, los investigadores del South African Biodiversity Institute estimaron que un 50% de la superficie de tierras del continente es apta para el cultivo de jatropha (en total, 1.080 millones de hectáreas). Podría representar una magnífica oportunidad para los agricultores africanos y redundar en una enorme economía de costos para los países pobres, pero si se va a alentar a los agricultores a cultivar jatropha, necesitarán incentivos correctos y precios garantizados.
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La señal sonora de un texto recibido en un teléfono móvil se está transformando en una indispensable fuente de supervivencia para los africanos. En Zimbabwe, los habitantes siguen luchando a diario contra una inflación que ha llegado a 3.731% (Oficina Central de Estadística de Zimbabwe), y han utilizado el ingenio africano y la tecnología del siglo XXI para sobrevivir de un día a otro.
Los nuevos servicios en sitios Web se han transformado literalmente en fuente de supervivencia para millones de personas que padecen dificultades económicas y sociales. Han surgido al menos cuatro nuevos servicios basados en la Web para vincular a los expatriados que trabajan fuera de Zimbabwe con sus parientes en su lugar de origen. Todos los servicios comparten una característica: las personas ingresan en los sitios Web para seleccionar y adquirir lo que desearían enviar a sus familias. Una vez que se ha efectuado la compra, se envía un mensaje de texto a un teléfono móvil en Zimbabwe, mediante el que se transfieren o bien créditos en efectivo o bien créditos para sufragar combustible, alimentos o servicios médicos.
El más completo y ambicioso de esos servicios es Mukuru.com, que se está llevando también a otros países de África (actualmente, presta servicios en Zimbabwe y Sudáfrica, pero se está ampliando a Kenya, Malawi y Zambia). Comenzado en 2006, ahora se enorgullece de tener 8.000 clientes, con un promedio de 1.200 órdenes por mes, que van desde transferencias en efectivo hasta adquisición de combustibles y suscripciones a servicios de televisión por satélite. El número de un comprobante enviado por un teléfono móvil también posibilita que el receptor canjee un PIN (número de identificación personal) por cupones aceptados en algunos garajes.
Una de las grandes ventajas de esta nueva tecnología es su capacidad de seguir la pista y proporcionar actualizaciones en tiempo real, a lo largo de toda la transacción. Quienes envían las órdenes están informados acerca de cada una de las etapas de la transacción, hasta el momento en que la gasolina está entrando en el tanque del automóvil.
“Básicamente, cualquier persona que esté en condiciones de trabajar hará todo lo posible por mantener a la familia que quedó en el lugar de origen”, dice Nix Davies, de la filial de Mukuru en el Reino Unido. “El nacimiento de Mukuru es resultado de que no pudimos cruzarnos de brazos y presenciar lo que está ocurriendo, y también de la desesperada necesidad de ayudar a quienes se quedaron en el lugar de origen. El poder de un mensaje de texto instantáneo SMS para proporcionar elementos de valor al destinatario es inspirador”.
Davies agrega: “La iniciación de Mukuru.com no ha estado libre de tropiezos. Promover una marca con un pie en el mundo desarrollado y, al mismo tiempo, tener que lidiar con contradicciones del tercer mundo, siempre es difícil”.
Mukuru también tiene planes de expansión en las esferas de viajes, transportes de carga, correos (las cartas se imprimen y envían en Zimbabwe) y música, para ayudar a los músicos locales.
En otro sitio Web, Zimbuyer.com, otros expatriados de Zimbabwe pueden comprar alimentos para los parientes que permanecen en el lugar de origen y cerciorarse de que el dinero no se gaste en artículos superfluos.
“Hay muchas personas que se marcharon de Zimbabwe y que dejaron atrás, por ejemplo, a sus hijos”, dice un portavoz en el BBC’s website (sitio Web de la BBC). “Pero a veces, el dinero enviado al hogar para mantener a los hijos se desvía hacia otras cosas. Con nuestro servicio, las personas efectúan la compra y nosotros entregamos lo que escogen a los destinatarios, de modo que hay seguridad sobre lo que se está comprando”.
El sitio Web de Zimbuyer es similar a los sitios Web para compra de alimentos en los países desarrollados. Los precios se indican en libras británicas, pero los artículos son alimentos básicos de Zimbabwe, como maíz sadza, frijoles cocidos Cashel Valley y crema alcanforada Ingrame, productos que se entregan a residentes en Harare, Chitungwiza y Bulawayo.
Los productos de mayor venta en Zimbuyer son aceite para cocinar y azúcar, y además “generadores de electricidad, que son populares porque casi todos los días hay cortes de energía”.
Otro servicio es el de Zimland.com, que tiene una red de 52 supermercados en todo el país. En su sitio Web se enorgullece de dar a los expatriados “un medio rápido y eficiente de asegurar que sus familias no se mueran de inanición en Zimbabwe”.
El Zimland Superstore ofrece diversas canastas con alimentos y artículos imprescindibles para las familias, desde Madirativhange hasta Mafidhlongo y Hotch Potch Delux, y canastas de “regreso a la escuela” para niños varones y niñas.
Otro servicio soluciona al problema de pagar por servicios médicos y de salud. Beepee Medical Services posibilita el pago de consultas médicas, medicamentos recetados y operaciones quirúrgicas, en beneficio de los parientes.
La empresa fue iniciada en septiembre de 2006 por el Dr. Brighton Chireka y su esposa Prisca, una enfermera. La empresa es de pequeña magnitud, pero próspera y va en aumento.
“Lo estamos haciendo, mayormente, como un servicio para ayudar a la gente”, dice el Dr Chireka, quien agrega que cada día tiene unas dos reservaciones de consulta médica (a razón de 30 dólares EE.UU. cada una). “El servicio debería poder financiarse por completo … hemos empleado a personas que trabajan a jornada completa en Zimbabwe. Por este lado (el Reino Unido), trabajamos a jornada parcial para responder a los llamados”.
Para obtener más información, sírvase visitar el enlace indicado a continuación:
Un informe actualizado de la revista The Economist sobre la situación del país en Zimbabwe: www.economist.com
En todo el mundo, se suele aceptar la congestión del tráfico como el precio que se paga por el desarrollo rápido y el dinamismo económico. Pero como lo sabe cualquier persona que vive en una gran ciudad, pronto se llega a un punto de inflexión en que la congestión comienza a perjudicar la actividad económica, al despilfarrar el tiempo de las personas en prolongados y tediosos traslados de la casa al trabajo y de regreso, que los dejan agotados y desalentados por la experiencia. Según el World Business Council for Sustainable Development (Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible), en los próximos años, un 95% del aumento de la congestión ocurrirá en los países en desarrollo. Incluso en países desarrollados como los Estados Unidos, en el año 2000 el promedio de las demoras padecidas por los automovilistas fue de 27 horas (siete horas más que en 1980) (MIT Press). Esta demora llega a 136 horas en Los Ángeles.
En los países en desarrollo, las cantidades de vehículos aumentan a razón de entre 10% y 30% por año (Banco Mundial). En lugares con alto dinamismo económico, el crecimiento es aun mayor. En la India, las ciudades de Delhi, Mumbai, Kolkata y Bangalore engloban el 5% de la población del país, pero tienen el 14% del total de vehículos registrados. En la República Islámica del Irán, Kenya, México y Chile, un 50% de los automóviles circulan en las respectivas capitales (www.peopleandplanet.net).
En la India, la organización Koolpool acude en respuesta al problema con una versión del siglo XXI del antiguo concepto de compartir los medios de transporte. El primer servicio en la India para compartir automóviles (en que los automovilistas comparten los viajes para reducir la congestión y economizar dinero) utiliza el poder de la red de teléfonos móviles del país para vincular a las personas con mensajes de texto instantáneos (SMS). El servicio, iniciado en Bombay, se está estableciendo también en otras ciudades.
Koolpool efectuó encuestas entre los automovilistas de la India y comprobó que en promedio, los automóviles sólo transportaban dos pasajeros. Koolpool es una idea del Mumbai Environmental Social Network (MESN), una organización de beneficencia con personería jurídica que tiene el mandato de proporcionar soluciones innovadoras a los problemas del medio ambiente y la infraestructura. Su objetivo es probar que “las soluciones de bajo costo y alta eficiencia basadas en la tecnología de la información son el camino del futuro; dado que no tienen un período de gestación y requieren inversiones mínimas, son redituables y, lo que es más importante para nosotros, de fácil utilización”. Koolpool afirma que un aumento desde 1,7 pasajeros por vehículo hasta 2,04 reducirá el tiempo de desplazamiento y los niveles de contaminación en un 25%. También declara que es el primer servicio de promoción de viajes compartidos que combina mensajes de texto SMS con la TI.
Los automovilistas que ofrecen transportar a otros envían un mensaje de texto a Koolpool cuando se aprestan a entrar en una autopista importante. Seguidamente, Koolpool envía una lista de quienes necesitan transporte a lo largo de esa ruta, su identificación como miembros, el punto de parada designado para que cada persona suba al automóvil, el número de pasajeros y el momento en que se efectúa el pedido. Si en esa ruta no hay nadie que ofrezca transporte, quienes lo necesitan se reúnen, consiguen un taxi y comparten los costos. Los miembros de Koolpool pagan una cuota anual e intercambian créditos por teléfono móvil entre quienes necesitan transporte y quienes lo ofrecen, y esos créditos pueden canjearse en las estaciones de servicio por gasolina.
Koolpool llega en el momento adecuado: en la India, la congestión probablemente empeorará en el corto plazo, en momentos en que el Gobierno se ha comprometido a construir más caminos y a convertir a las ciudades del país en núcleos de los viajes aéreos de Asia.
Según Sudarsanam Padam, ex Director del Central Institute of Road Transport in the city of Pune (Instituto Central de Transporte Vial en la ciudad de Pune), en Kolkata, la velocidad media durante las horas de pico en el distrito central de negocios (CBD) es de sólo 7 kilómetros por hora. Actualmente, la velocidad media en Bangalore es de 13 a 15 kilómetros por hora en el centro, pero se prevé que en los próximos 15 años, esta velocidad se reducirá a entre 3 y 8 kilómetros por hora, según el Comisionado de Policía Vial de la ciudad, M. N. Reddi.
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En todos los países del Sur, las zonas urbanas y semiurbanas están creciendo a un ritmo desenfrenado. Grandes sectores de las megarregiones (lugares donde las grandes ciudades se van fusionando ininterrumpidamente con poblados y aldeas más pequeños, creando gigantescos husos económicos) se están transformando en importantes fuentes de impulso económico y oportunidades en los países en desarrollo. Uno de los inconvenientes de este acelerado crecimiento y rebosante vitalidad económica es el caos y la confusión que acarrean los cambios frenéticos. A este panorama convulso se agrega el ubicuo mundo de la computación, en que las computadoras intercambian información con casi todos los elementos del medio ambiente. Un empresario y pionero de la tecnología de la información, oriundo de Ghana, está cambiando las percepciones acerca de África mediante la nueva tecnología de Semacodes y proporcionando un aparente orden al caos y la vitalidad de la calle.
El Semacode —un barcode o código comercial de barras, bidimensional— fue desarrollado por el canadiense Simon Woodside, como instrumento para posibilitar la computación en cualquier parte. Opera incorporando una dirección en la Web en un barcode de dos dimensiones, a manera de etiqueta (tag), que puede ser fijada en edificios, lámparas callejeras y otros puntos públicos. Cuando uno necesita más información con respecto a la zona en que se encuentra, todo lo que debe hacer es encontrar el Semacode más cercano y utilizar su cámara telefónica vinculada a la Internet para escanear y leer el código. Una cámara telefónica que contiene el Semacode Software Disquette (SDK) (disquete con programas electrónicos de Semacode) detecta y codifica la etiqueta y envía al usuario la dirección en la Web utilizando el explorador incorporado en el teléfono. El usuario recibe sin demora información sobre las empresas y servicios existentes en la zona y el nombre actualizado de la calle.
Gracias a un código elaborado en Ghana, denominado Semafox, es posible crear Semacodes para objetos y contactos utilizando un explorador de la Web (http://sohne.net/semafox/). En Ghana, el empresario Guido Sohne está adaptando el dispositivo para resolver el frecuente problema africano del caos urbano resultante de rápidas transformaciones, renovación acelerada de las empresas y cambio de los nombres de las calles. Este cómodo instrumento puede revolucionar la manera en que las personas se comunican y hacen negocios en los países del Sur, al mismo tiempo que una tecnología rival que utiliza un concepto similar —código QR— ya está generalizada en el Japón. El Semacode ya tiene su propio sitio Web comunitario al que contribuyen los usuarios, Semapedia, a fin de producir Semacodes para cualquier objeto o edificio.
Sohne es un profesional que prepara códigos electrónicos y trabaja para CoreNett — una compañía de procesamiento de transacciones electrónicas en Ghana— y ha trabajado en el desarrollo de los códigos subyacentes al Semacode, y además ha ensayado experimentalmente su aplicación en las calles de Accra, la capital. Sohne (ex Kofi Annan ICT Centre for Excellence developer-in-residence) (Técnico residente del Centro Kofi Annan de excelencia en la tecnología de la información y las comunicaciones)), proporciona un excelente ejemplo de la manera en que un innovador en las tecnologías de la información en un país del Sur está vinculándose tempranamente al desarrollo de una nueva tecnología para contribuir a su ampliación y promoción.
Sohne dice: “es infrecuente encontrar en el ciberespacio occidental tecnología creada por africanos. Es, en verdad, un adelanto para la tecnología africana, así como una indicación de los beneficios del desarrollo en colaboración sobre la base de criterios liberales de otorgamiento de licencias a programas electrónicos, así como de programas de fuente abierta”.
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